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CBT No 2 Metepec

EUTANASIA

¿Ayudar a morir o a matar?

  Hoy en día resulta fácil escuchar frases como: “una cosa es matar a las personas, y otra distinta es ayudarles a morir cuando lo desean por motivos razonables y serios”. Sin duda alguna, esta frase puede ser confusa, y por lo mismo a engañado a muchas personas.

   ¿Pero que es la eutanasia?

  Esta palabra es derivada del griego: eu=bueno  y  thanatos=muerte, lo que significa buena muerte. Asimismo, es todo acto donde la responsabilidad recae en el personal médico o en individuos cercanos al enfermo, que ocasionan la muerte inmediata de este. La Asociación Medica Mundial, en 1987, la definió como: “un acto deliberado de dar fin a la vida de un paciente”. En el mes de enero del 2002 la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, propuso que: “es una conducta intencionalmente dirigida a terminar con la vida de una persona que tiene una enfermedad grave”. Se podría definir de una manera mas sintética: “la conducta de un medico que provoca intencionalmente la muerte de un paciente para que no sufra”.

Esto se puede realizar por acción directa: proporcionando una inyección letal al enfermo, o por acción indirecta: no proporcionando el soporte básico para la supervivencia del mismo. En ambos casos la finalidad es la misma: acabar con la vida del enfermo. Esta acción sobre el enfermo, con la intención de quitarle la vida, se llama, se llama y se deberá seguir llamándose HOMICIDIO.

  Los defensores de dicho problema saben perfectamente bien qué están pidiendo “ayudar a morir”. Quieren que sea legal que algún médico, enfermera, familiar, amigo o funcionario público, pueda provocar la muerte de un enfermo en fase terminal o de alguna persona sana que no es capaz de suicidarse por sí misma y pide “ayuda” para dar el paso hacia la muerte. También sostienen que la finalidad del acto sea evitarles más sufrimientos o la prolongación artificial de la vida un enfermo. Algunos de ellos creen que los programas de la eutanasia están en contraposición con los ideales con que se defiende su implementación.

 Sin embargo ellos no se dan cuenta de que esta “ayuda a morir” es, principalmente matar. Porque hacer algo que provoca la muerte, sea a escopetazos, sea con una inyección tóxica, sea con una bolsa de plástico que provoca la asfixia, sea con privar de alimentos a un enfermo inmovilizado, es siempre lo mismo: matar. Por otro lado, la eutanasia es sólo para quienes la piden de modo consciente y firme, para quienes tienen enfermedades incurables y graves, para quienes sufren mucho. Esta, sería aplicada bajo severos estudios médicos, en las máximas condiciones de higiene, con sistemas que eviten cualquier forma de dolor y especialmente con alguna autoridad jurídica.

 Actualmente, en muy pocos países se ha despenalizado la eutanasia, ya que todavía en ellos permanece plasmado como homicidio. Según los datos oficiales, a miles de personas se les aplica la eutanasia en contra de su voluntad y las restricciones para aplicar la eutanasia han ido disminuyendo, por ejemplo en la actualidad existe el permiso legal para aplicar esta acción a niños recién nacidos con muy graves problemas de salud sin consentimiento de nadie excepto del médico.

 CLASIFICACIÓN

 Dicha acción se pude clasificar en dos:

  1. Eutanasia directa: Adelantar la hora de la muerte en caso de una enfermedad incurable, a su vez, posee dos formas: 

a)     Activa: Consiste en provocar una muerte indolora a petición del afectado; el caso más frecuente es el cáncer, pero  pueden ser enfermedades incurables como el sida. Para esto se recurre a sustancias especiales mortíferas o a sobredosis de morfina.

b)     Pasiva: Se deja de tratar una complicación, un ejemplo es la bronconeumonía, o de alimentar por vía parenteral al enfermo. Puede revestir dos formas: la abstención terapéutica y la suspensión terapéutica, en el primer caso no se inicia el tratamiento y en el segundo se suspende el ya iniciado ya que se considera que más el prolongar el vivir, se prolonga el vivir.

             

  1. Eutanasia indirecta: Consiste en efectuar procedimientos terapéuticos que tienen como secundario la muerte, por ejemplo la sobredosis de analgésicos como es el caso de la morfina para poder calmar los dolores, donde el efecto agregado es la disminución de la conciencia y una abreviación de la vida. Sin embargo, aquí la intención es acortar la vida, sino aliviar el sufrimiento, lo otro es una consecuencia no deseada.                 

CONDUCTAS QUE SE CONFUNDEN CON LA EUTANASIA Y QUE NO LO SON:

-Retirada o no la iniciación de tratamientos inútiles y desproporcionados para la situación concreta de un enfermo:

 La persona con una enfermedad grave, puede optar por tratamientos que se consideren proporcionados, rechazando responsablemente medios excepcionales, desproporcionados o alternativas terapéuticas con probabilidades de éxito dudosas.

-Tratamientos analgésicos que podrían acortar secundariamente la vida:

 El objetivo de esto no es provocar la muerte sino aliviar el sufrimiento. Es una actuación perfectamente ética y profesional, distinta de la eutanasia, se utilizan las dosis adecuadas y la intensión no es provocar la muerte.

-Sedación paliativa:

 Contando con el consentimiento del paciente y utilizando las dosis mínimas eficaces. Las diferencias que existen entre la sedación y la eutanasia son muy claras: en la sedación, la intención es de aliviar el sufrimiento del paciente, el procedimiento es administrar un fármaco sedante y el resultado es el alivio de ese sufrimiento. Por otro lado, en la eutanasia la intención es provocar la muerte del paciente, donde el procedimiento es la administración de un fármaco letal y por lógico el resultado es la muerte.

  Pero todas esas garantías y otras más que se puedan añadir no quitan el hecho duro y crudo: aprobar la eutanasia es otorgar a algunos el permiso para matar a otros. A otros que viven en el dolor, o la desesperación, o la soledad. A otros que podrían no pedir la muerte si tuviesen a su lado más amigos y menos aparatos, más caricias y menos burocracia, más calmantes bien dosificados y menos papeleo para recibir las curas básicas que merece todo ser humano y, de modo especial, todo enfermo.

 Por lo que no nos debemos engañar: las leyes no puede dar permiso a unos para matar a otros. La eutanasia no es, ninguna ayuda para nadie, porque es imposible ofrecer ayuda a una persona enferma o desesperada cuando se ha decidido acabar con su existencia.

Aunque se haga con leyes aprobadas por mayorías parlamentarias que olvidan que la democracia sólo es justa si respeta el derecho de todos. También de los enfermos, que merecen ser respetados y asistidos desde el derecho fundamental que está a la base de la convivencia humana: el derecho a la vida.

Lo que se necesita, entonces, es plantear las cosas con toda su crudeza y claridad. Discutir sobre la eutanasia significa responder a esta pregunta: ¿puede un estado aprobar leyes que permitan a algunas personas matar a otras?

  Pienso que hablar de la eutanasia es hablar de un tema muy estremecedor, me parece que se estuviera hablando de una decisión de vida o muerte. Pero, ¿Qué pasa con la gente que lo está viviendo, que está tomando una decisión de vida o muerte en estos momentos?, es una cuestión que siempre he tenido. Y, pues,

ni siquiera me gustaría ni podría imaginar el sentimiento de muerte en esa situación, así como tampoco percibo si alguna vez tendremos la vida de otros en nuestras manos, o si la nuestra estará en manos de otros, ya que, vivimos con la seguridad de morir en nuestra vejez después de haber vivido y experimentado, pero cuando de pronto se rompe la vida en un instante, sin darnos cuenta lo qué pasa, nos cuestionamos al hacernos esta pregunta: ¿en verdad estaremos listos para recibir un bien morir?, esta decisión, obvio no es por voluntad propia, entonces, nos preguntaríamos: ¿los que tienen que tomar este tipo de decisiones, o nosotros, realmente estamos consientes de ello, de lo que significa?. Sin duda es una buena pregunta para reflexionar, y pensar antes, lo que vamos ha hacer.

 Por otro lado la eutanasia ha sido la salida de mucho sufrimiento, pero entonces ¿podríamos decir que es una ayuda a un bien morir?. Como seres humanos, sensibles, rechazamos la idea del sufrimiento, más aun dentro de la familia o conocidos pero, pareciera que se vuelve irónico, puesto que siempre queremos lo mejor para nuestros seres queridos y por distintas situaciones de pronto nos encontramos tomando una decisión como la eutanasia y ver morir a nuestra gente, pero lo único en lo que no pensamos es en el gran remordimiento que nos causaría esta grave decisión. Por esta razón y muchas mas piensa antes de actuar.

ALUMNA: Rut  Jocelin  Uribe  Noriega.  PROFRA: Maribel  Gomora  García.     Grado:  1º            Grupo:  3

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